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La anulación.

El efecto de anular los deseos. La excitación continua en la que me encuentro por estar largos periodos en castidad por orden de mi amada Ama Mistress Natalie. Ella sabe perfectamente cómo mantenerme controlado y cómo anular mis ansias. Controla cada uno de mis movimientos y en su Studio Wanda me mantiene encerrado en ocasiones para que asimile que la espera es un estado en el que el esclavo aprende mucho más de lo que uno piensa.

La espera de lo que si o no llegará, quién sabe. Esa incertidumbre que amolda y educa al alma sumisa, la incertidumbre que nos hace vibrar, sentirmos vivos y sobre todo nos hace tremendamente predecibles. El estado de vulnerabilidad física y mental que nos hará aprender y asumir que la anulación de nuestros impulsos es necesaria. La excitación muchas veces a mi me juega malas pasadas y es entonces cuando mi Ama corrige mi trayectoria por el buen rumbo. Me anula y me humilla para hacerme saber quién administra mi dolor y mi placer.

Esta vez tras mantenerme un tiempo recluido se valió de su nuevo y divino Spiked Strapon realizado en exclusiva para ella. Me ordenó lamer y chuparlo mientras con sus palabras me humillaba y adiestraba mi conducta. Es imposible no sucumbir ante el poder de mi Ama. Me lo introdujo varias veces hasta el fondo consiguiendo que la penetración traspasara lo físico. Doblegado y follado ante  Mistress Natalie.

Ver galería completa en el blog de Mistress Natalie.

En la ausencia.

En la ausencia de mi Ama Mistress Natalie de su Studio Wanda Bilbao por orden suya debo de mantener todo preparado y limpio para que a su regreso el Studio esté listo para ser usado. En su ausencia, los recuerdos que me provoca estar en su Studio parece que confabulan con mi Ama para taladrar mi mente. Estar allí acatando mis obligaciones turban mi estado y es inevitable para mi sentirme tremendamente excitado. Mi castidad presente juega su papel y me recuerda quién manda sobre mi.

Cada objeto, cada rincón me recuerda a ella. Escuchar su voz al teléfono y sentir la sutileza con la que me deja claro cómo quiere encontrar su Studio. Sin sacar el tema y con su sonrisa (…) visible a través de las ondas. Cada ausencia siento cómo mi obediencia y sumisión aumentan de manera alarmante para mi sorpresa.

Saber que ella me desea así, obediente y sumiso es algo que alienta mi alma. En la ausencia de mi dueña su presencia es cada día mayor en mi y soy consciente con estupor de que todas estas sensaciones de obediencia y deseo parten de la persona a la cual me debo.

En su ausencia, los recuerdos y Mistress Natalie.

Disciplina.

Varias veces en este blog he comentado que mi Ama Mistress Natalie con mi adiestramiento ha cambiado el concepto que yo tenía de la disciplina. Ella me ha mostrado lo que la palabra disciplina como su esclavo, debe significar para mi .

Entender el deseo de instruirme física y sobre todo mentalmente, debiendo asimilar que al entregarme a mi Ama, solo sus deseos tienen significado. Comprender que al pertenecerle mis necesidades quedan relegadas a su voluntad y a su control. Admitir para lo que estamos los esclavos.

La disciplina, concebida y sobre todo practicada cada día me da más satisfacciones y una mayor excitación sexual al lado de mi Ama. Obedecer, servir, abandonarme a lo que Mistress Natalie quiere de mi en cada momento, sabiendo que mi único deber es mirar por su beneficio, olvidándome de mis deseos.

Es  muy satisfactorio sentirse en sus manos en cada orden que recibo por que cuando uno se da cuenta que son sus deseos y no los míos los importantes todo tiene un significado diferente. Parece obvio no? Pero llevar esto a la practica no es fácil por que supone que el egoísmo personal característico de las personas (y de los sumis@s) deben de quedar anulados.

Personalmente admito que cada día me aporta más sentirme controlado en todos los sentidos y en cada orden que cumplo la sensación de bienestar aumenta al igual que mis errores y la comprensión de su porqué me hacen avanzar en la necesidad de que no vuelvan a ocurrir. La disciplina potencia estos sentimientos, los buenos y los malos y junto a un estado de castidad total controlada por mi Ama, veo cómo acrecienta en cada paso mi sumisión hacía mi Ama. “Ahora te noto mucho más sumiso pero también más puta” dice mi Ama y esto no es casualidad por que es justo como ella me quiere. Siempre pendiente de ella y excitado únicamente para su diversión.

Ver galería fotográfica completa en el blog de Mistress Natalie.

Poder sentir lo cotidiano.

Lo cotidiano, esos maravillosos instantes a su lado, el poder sentirlos. Cada uno de esos momentos deberían de ser infinitos, ¿verdad?. Saborear los instantes que las circunstancias me otorgan y ella me autoriza. Saber disfrutar de cada uno de ellos. Poder admirar en silencio su belleza (…) en cada uno de sus gestos. Ser testigo de sus acciones. Una simple lectura o ser cómplice de una conversación íntima, ser testigo. Poder hacerlo no siempre es posible por ello cada oportunidad la vivo con deseo de que no concluya jamás.

Cualquier excusa es buena para rendir adoración a la persona que ilumina mi oscuridad.

Uno de esos momentos en el blog de Mistress Natalie.

La Picha de toro.

La “picha de toro” como se conoce más comúnmente o Vergajo es un látigo con mucha solera que se fabrica después de secar y retorcer la verga del toro.

Por su contundencia se ha usado como elemento de tortura en tiempos pretéritos en España, durante la dictadura y también por la fuerzas del orden.

Sobre todo en los años setenta y ochenta era fácil ver este tipo de látigos en los coches como arma de defensa personal. No era difícil ver uno de ellos junto al perrito de cabeza móvil en las bandejas traseras.

Mistress Natalie deseaba su particular y eficaz manera de recordarme a quién me debo. Me inmovilizó los tobillos y testículos con el cepo traído de Other World Kingdom ( O.W.K ) y me alzó los brazos quedando mi cuerpo totalmente en extensión. Así mi Ama comenzó a torturarme debidamente los pezones y yo a sentir como el Vergajo impactaba con fuerza en mi trasero.

El primer azote fue el que me avisó de que lo venidero sería terrible. Un golpe seco y profundo que parecía atravesar todos mis músculos. El dolor se hacía presente y uno tras otro los azotes mermaban mis fuerzas.

“Sudor frío, palidez, respiración lenta y controlada, respuestas pausadas y cortas… señales inequívocas de que mi víctima está a punto de sufrir un desvanecimiento.” Y así es, tal y como escribe mi Ama en su blog estaba. Mis señales bien recibidas pusieron en alerta a Mistress Natalie quien tras liberarme me ordenó tumbarme en el suelo para mi recuperación. Estaba mareado con la tensión por los suelos.

Al de unos instantes, ya recuperado, sentí como mi Ama se sentaba sobre mi cara y cómo fuertemente retorcía mis pezones. Sus palabras eran un bálsamo para mi. Es tan gratificante saberme en buenas manos…manos sabias.

Me ordenó ponerme a cuatro patas. El dolor debía continuar y el Vergajo volvía a impactar fuertemente a ritmo continuo en mis nalgas. Uno tras otro apenas podía mantenerme en posición. El dolor me doblaba y me batía. Debía de soportarlo pero cuando creía poder soportarlo al siguiente impacto me hacía irme al suelo. Era terrible pero a la vez el sentimiento de unión a mi Ama aumentaba exponencialmente.

Cada vez que los azotes me hacían perder la posición buscaba volver rápidamente a la postura. Es así como me desea mi Ama y pensar en ello me daba fuerzas para alzarme. Escuchar su voz y sus instrucciones, oír cómo el Vergajo continuaba en acción me daba fuerzas.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando mi Ama sin cesar de azotarme y mientras yo seguía a cuatro patas, me ordenó masturbarme. Mi excitación era máxima y el dolor que sentía multiplicaba el placer que mi Ama me estaba permitiendo. El dolor menguaba y los impactos eran ahora placenteros. Con el permiso de mi Ama, tras cincuenta días en castidad mis testículos se veían liberados (…).

Es algo complicado el poder describir bien lo que uno siente en esos momentos. Dolor agudo, placer, sentimiento de orgullo, satisfacción y un fuerte deseo por saber agradecer a mi Ama cómo me cuida y cómo me hace avanzar en mi camino.

Sin duda un día a su lado que me resultará complicado de olvidar. Mi deseo de revivir en mi mente cada sensación teniendo aún hoy doloridos los músculos del trasero. Desde ya la temible en “in-flexible” picha de toro.

 Podéis ver aquí lo que mi Ama escribió en su blog sobre ello. 

Para lo que estamos los esclavos.

La servidumbre y la adoración al Ama como único camino posible a su lado. Esclavos y sumisos ante la supremacía femenina de Mistress Natalie. Limpieza,  orden y pulcritud como precepto en el día a día. FemDom. Respeto y sumisión en cada una de nuestras palabras y actos. Mostrar nuestra entrega con la honradez y disciplina que requiere servir a una Ama como la nuestra. Sentir el orgullo de pertenencia y saber vivir cada momento que nos permite pasar a su lado. Obediencia.

Esas son parte de las cosas para lo que estamos hechos los esclavos.

Ver más fotografías en el blog de Mistress Natalie.

Una de las obligaciones del esclavo

Obediencia y disciplina son dos simples consignas a seguir. Un buen esclavo no debe de incumplir ninguna de ellas. Eso es lo que me dejó claro mi Ama Mistress Natalie en su día. Deberá de ser informada de cualquier anomalía. En caso contrario las consecuencias serán graves.

El otro día, en ausencia de mi Ama, mientras limpiaba su vestidor y sus cosas, al ver la talla de unos botines preciosos no pude contener el impulso de probármelos….y me valían. Sabía en ese momento que ella se enfadaría mucho e ipso facto me los quité y continué con mis labores de servidumbre.

Me daba miedo decírselo y no lo hice inmediatamente al verla pero después, en sesión, tras recibir un buen número de zurras con la caña comencé a “cantar”. Parecía como si sospechara ella que algo había hecho (…) . Se detuvo, me libró de las ataduras y me ordenó que fuera al vestidor a por los botines. ¿ Podéis imaginar el temor que recorría mi cuerpo mientras subía a por ellos ?

Se los entregué, me ordeno ponérmelos y sin mediar palabra me ató de manos y pies de nuevo. Dejó la caña sobre el rack y rápidamente se soltó el cinto de cuero de su pantalón y comenzó a azotarme fuertemente. No pude ni contarlos como ella me manda siempre. No articulé palabra ni gesto de dolor ya que temía peores consecuencias. A su termino solo puede pedir perdón arrodillado ante ella y sin obtener respuesta me ordenó limpiar y ordenar su estudio sin que me quitara los botines. 

Temía al peor de los castigos, el que sin duda espero que jamás merezca. Es tan simple como cumplir con esta y con el resto de mis obligaciones como esclavo de Mistress Natalie.

La recompensa del masoquista ante el deseo sádico.

Masoquismo y sadismo. El punto y contrapunto de parte de las relaciones BDSM. Sin lugar a dudas, con la perspectiva del tiempo que me une a mi Ama como sumiso y su esclavo, trato de encajar, de entender, qué vive mi inconsciente ante los estímulos sádicos continuos de mi Ama. De cómo bajo una total admiración hacía ella cada día me llena más la evolución de mi persona hacia el masoquismo. Mi evolución hacia Mistress Natalie.

Parto de que mi origen está en mis fetiches y en la sumisión. Mi base es esa y así me he sentido desde que tengo uso de razón. Así llegué al BDSM sin siquiera intuir qué significaba verdaderamente el masoquismo, sin saber qué era la satisfacción del masoquista ante el deseo sádico del dominante. La verdadera adoración que sentía hacía comportamientos autoritarios en las mujeres de mi alrededor en mi niñez. No entender la fascinación que me provocaba este tipo de comportamientos y cómo me sorprendía mi actitud sumisa ante ello. Descubrir las sensaciones que el fetichismo me provocaba como os hablaba en mi anterior entrada de blog por ejemplo.

Un masoquista como tal obtiene placer del dolor en si pero un masoquista sumiso obtiene el placer del dolor y el placer al observar el sadismo del dominante sobre su persona. Es una recompensa que se basa en ver cómo se desarrolla y cómo brota sobre uno el sadismo natural que posee la persona a la que uno se entrega, a su Dom. Reconocerse como un objeto de deseo del sádico ya de por si es un concepto bastante masoquista pero es la realidad en mi humilde opinión. El sumiso masoquista se reconoce como el objetivo del sádico al que adora. Eso es un sentimiento difícil de superar.

Habrá personas masoquistas que solo desean saciar su deseo físico de dolor pero para mi, insisto, que más bello aún es el saberse un objetivo y recorrer de la mano del Dom un camino de superación personal que requiere llegar a las pretensiones y deseos de tu Dom. Dejarse hacer y “abandonarse” totalmente a lo que el Dom espera y quiere de ti. Superar y avanzar en las propias barreras psicológicas, físicas y los límites circunstanciales siempre bajo el atento control y sentido común que el Dom debe de poseer. En mi caso concreto bajo la protección de mi sádica y bella Ama Mistress Natalie.

No hay nada más bello que sentir la recompensa ante el deseo del sádico. No hay nada más grato que sorprenderse en el día a día viendo cómo aumenta el deseo por que mi Ama me zurre, el deseo por saber estar a la altura de lo que mi Ama desea de mi.  La indefensión aprendida de la que hablaba mi Ama en su blog.

Azotes de cuero.

Admiración, deseos de adoración, sumisión. Ver a mi Ama Mistress Natalie, sentir cómo su cuero roza mi piel (…). Se me ponen los pelos de punta solo de pensarlo. Deseos de fetiches, acrecentados por ser el Ama quien los posee, mi Ama.

¿ Qué hay mejor que poder y sentir a tu Ama tal y cómo desea uno ? Desear ser azotado por mi Ama y suplicarlo por mi estado de continua excitación debido a que ella me mantiene en largos periodos de tiempo en castidad.

Mistress Natalie ha provocado en mi que estando así yo en ese estado le suplique que me azote por que es más grande mi deseo de ser azotado que el deseo de liberación de mi castidad.

Mi sometimiento total a mi Ama, estar en sus manos y notar cada uno de los azotes que sus manos enguantadas me propinan. Sentirme con cada uno más suyo.

Pero hay cosas que mi Ama no las pasa por alto. A mi no me permite la sumisión a la carta. Soy su esclavo y ella me ha enseñado a que solo debo de obedecer cada una de sus ordenes olvidándome de cuál son mis deseos. Soy yo quien sirve y quien acata. Soy yo quien debe de estar pendiente de los deseos de mi Ama y quien debe de adelantarse a ellos. Soy yo quien no debe de olvidar jamás a quien pertenece y quien no debe de olvidar que no tengo permitido pedir nada nunca.

Por esto ese día recibí más azotes de cuero de los que esperaba como lección y aviso de mi Ama Mistress Natalie. El error de pedir algo, de desear algo se puede convertir en algo que uno no espera.

Ver entrada al respecto de Mistress Natalie en su blog:

¡Cuidado con lo que Deseas, esclavito!

El ritual

Mi relación con mi Ama Mistress Natalie se basa estrictamente protocolaria. Ella es mi Ama y yo su esclavo, cosa que jamás olvido y no me conviene hacerlo entre otras cosas. Sería una grave falta de respeto. 

Mi condición hace que siempre cuando me deba de presentar ante ella vaya perfectamente aseado, incluso con el ano limpio por si a ella le apetece jugar conmigo. Siempre. Es obvio que no tengo permitido tutear en ninguna circunstancia incluso fuera de su Estudio Wanda. Nunca. 

Por deseo suyo, nada más llegar ante ella debo desnudarme completamente y ponerme las bragas y el sujetador que ella desee. No debo de estar nunca con mi ropa a no ser que ella lo pida por el motivo que sea. Esto es algo realmente muy humillante muchas veces para mi sobre todo cuando ella tiene alguna visita y me hace mostrarme así. 

Son conceptos y hábitos que con disciplina debo de cumplir siempre sin excepciones. Ritos del ritual. 

El collar como símbolo de mi entrega y algo que marca mi estatus de esclavo. Recientemente mi Ama me ha ordenado que siempre, nada más llegar ante ella debo de portarlo. Un collar con sus iniciales. Es algo que deberá formar parte de mi rutina junto a los otros ritos. Me hace tan feliz este deseo suyo. Es para mi un gesto más de protección y pertenencia. 

Sentirme marcado por mi Ama ante el resto, sentirme su propiedad. 

El ritual de un esclavo.