La Diosa Diana (Artemisa) vinculada siempre en la mitología griega al mundo animal mantenía un séquito de ninfas que le servían siempre en castidad.
Diana la cazadora de cuerpo atlético y de una gran belleza procuraba siempre no ser vista desnuda y en una ocasión un joven cazador llamado Acteón la encontró mientras ella tomaba un baño y como represalia le convirtió en un ciervo e hizo que los propios perros de Acteón lo devoraran.
La ninfa Calisto pertenecía en castidad al séquito de la Diosa Diana y era pretendida por el Dios Zeus (Júpiter) que para seducirla tomó la forma de la propia Diana y finalmente Calisto quedó embarazada de Zeus.
Diana mientras Calisto tomaba un baño observó que su tripa había crecido. Enfurecida la convirtió en osa (la constelación osa mayor) quedando expulsada de su casto séquito.














